En el programa número 6 de «Todas las huellas importan» ha sigut un programa curt, però necessari, en l’escalinata de l’Ermita de Benifairó, hi ha processionària, cal solucionar-ho ràpid, es una crida a les autoritats, pel risc existent per a qualsevol persona, especialment xiquets i animals en general.
Informació de Calderona Viva
El Ciclo Biológico: ¿Por qué bajan ahora? La procesionaria es una mariposa nocturna cuya fase larvaria (la oruga) es la que conocemos todos. Durante el invierno, estas orugas viven en los característicos «bolsones» de seda blanca que vemos en las copas de los pinos. Estos nidos actúan como radiadores térmicos, acumulando el calor del sol para que las larvas sobrevivan al frío. Cuando llega la primavera —o incluso a finales de invierno debido al cambio climático—, las orugas alcanzan su madurez y deciden que es hora de abandonar el árbol para enterrarse en el suelo y realizar la metamorfosis (crisálida). Lo hacen en fila india, guiadas por una hembra, para protegerse mutuamente y parecer un animal más grande ante los depredadores. Es en este trayecto, del árbol al suelo, donde se produce el conflicto con los seres humanos.
La Problemática: ¿Es realmente una plaga? Desde un punto de vista forestal, la procesionaria es un defoliador. Se alimenta de las acículas (hojas) del pino. Si la población es muy alta, el árbol puede quedar parcial o totalmente desnudo. Sin embargo, es importante recalcar que la procesionaria no suele matar al pino. Un pino sano recuperará su follaje en la siguiente estación. El problema surge cuando factores externos rompen el equilibrio natural: Monocultivos de pino: Los bosques poco biodiversos facilitan la propagación explosiva de la oruga.
Cambio climático: Los inviernos más cálidos reducen la mortalidad de las larvas, provocando explosiones demográficas que sí pueden debilitar seriamente los bosques.
Pérdida de depredadores: La disminución de aves insectívoras y murciélagos elimina el control natural de la especie.
Impacto en la Salud Humana: El peligro invisible El verdadero riesgo de la procesionaria no es su mordedura (no muerden), sino sus pelos urticantes. Una sola oruga posee cerca de 500.000 pelos microscópicos llamados tricomas. Estos pelos contienen una toxina termolábil denominada thaumetopoeina. Lo más peligroso es que estos pelos son como pequeños dardos con barbas que la oruga puede lanzar al aire si se siente amenazada. Por tanto, no hace falta tocar la oruga para sufrir sus efectos; basta con que el viento transporte los pelos o que pasemos cerca de un nido antiguo. Efectos comunes: Urticaria y dermatitis: Picor intenso, ronchas y ampollas en la piel expuesta. Problemas oculares: Conjuntivitis grave o lesiones en la córnea si los pelos entran en contacto con los ojos.
Problemas respiratorios: Si se inhalan los pelos en suspensión, pueden causar rinitis o dificultades respiratorias, especialmente en personas alérgicas. Peligro Extremo para Nuestras Mascotas Para los perros, la procesionaria es una emergencia veterinaria de primer orden. La curiosidad natural del perro le lleva a olfatear o lamer las orugas. Al entrar en contacto con la lengua o las mucosas de la boca, los pelos se clavan y liberan la toxina de forma masiva.
Síntomas en perros: Inflamación exagerada de la lengua (glositis). Salivación excesiva (sialorrea) y rascado desesperado de la boca con las patas. En casos graves, necrosis de la lengua: el tejido muere y el perro puede perder trozos de lengua o incluso morir por asfixia si la garganta se inflama demasiado.
Consejo de Urgencia: Si sospechas contacto, lava la boca del perro con agua templada (la toxina se degrada con el calor) pero sin frotar, para no clavar más los pelos. Acude inmediatamente a un veterinario. Prevención y Convivencia Como educadores ambientales, nuestra recomendación principal es la evitación consciente. No se trata de fumigar indiscriminadamente —lo cual dañaría a otros insectos beneficiosos como las abejas—, sino de gestionar el entorno.
En el hogar y jardines: Se pueden instalar trampas de collar en los troncos que capturan a las orugas cuando bajan, evitando que lleguen al suelo. También es efectivo fomentar la presencia de cajas nido para aves como el carbonero o el herrerillo, que son depredadores naturales.
En el bosque: Durante los meses de febrero a abril, evita pasear por zonas de pinar con perros sueltos. Mantente en los caminos y evita las zonas con muchos bolsones visibles.
No manipulación: Jamás intentes quemar los nidos o pisar las orugas. Al hacerlo, liberarás miles de pelos urticantes al aire, agravando el problema para ti y para quienes pasen después por allí. La otra cara de la moneda: ¿Por qué es buena para nosotros? Parece contradictorio, pero la presencia de procesionaria en niveles moderados es señal de un ecosistema que funciona.
En Calderona Viva siempre recordamos que cada pieza del puzzle cuenta:
- Suministro de alimento: La procesionaria es una fuente de proteína vital para muchas aves insectívoras (cucos, abubillas, carboneros) en una época del año donde otros insectos aún no han despertado. Regeneración del bosque: Al comerse las acículas, las orugas permiten que la luz del sol llegue al suelo del bosque, facilitando que otras plantas y arbustos germinen, aumentando la biodiversidad del sotobosque. Además, sus excrementos son un abono nitrogenado excelente para el suelo.
- Selección natural: La procesionaria suele atacar con más fuerza a los ejemplares de pinos más débiles o enfermos, actuando como un agente de limpieza natural que deja espacio para que los árboles más fuertes prosperen.
Conclusión: La procesionaria del pino es un recordatorio de que vivimos en un mundo compartido. Su peligrosidad para nuestra salud y la de nuestros animales es real y debe ser tratada con respeto y precaución. Sin embargo, su erradicación total sería un error ecológico que rompería cadenas tróficas esenciales. La clave reside en la educación ambiental: entender sus ciclos para saber cuándo evitar el riesgo y trabajar en la recuperación de la biodiversidad de nuestros bosques para que la propia naturaleza, con sus aves y depredadores, mantenga a la procesionaria en su justo lugar. La próxima vez que veas una procesión, no sientas miedo, siente respeto. Mantén la distancia, protege a los tuyos y recuerda que, incluso en esa pequeña fila de orugas, la vida está siguiendo su curso necesario.











