Quartell y Molina reanudan la embajada musical

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Dedicatoria de una calle, en Molina, al municipio de Quartell, en presencia de los dos alcaldes de los municipios respectivos., en 1981

J.V.M.- Quartell

La banda Unión Musical Quartell se desplazó, durante los cinco primeros días del mes de septiembre, hacia la ciudad de Molina de Aragón (Guadalajara) para amenizar las fiestas Mayores y la feria de aquella ciudad, mediante los pasacalles, desfiles y el concierto extraordinario de la banda. Se reanudó así una tradición que estuvo interrumpida por la pandemia del coronavirus.

Esta actuación se ha llevado a cabo, año tras año, de manera ininterrumpida, y ya está documentada su participación desde el año 1924. Por ello, el año 1974, el día 5 de septiembre, que es el día grande de sus fiestas, la autoridad municipal ofreció a la banda de Quartell una placa conmemorativa del medio siglo de participación.

A nivel municipal, el año 1974 visitó Quartell el alcalde de Molina, Luis Ruiz de Pedro, durante las fiestas patronales, invitado por el ayuntamiento, en donde se procedió a rotular una calle de Quartell con el nombre de Molina de Aragón.

Y en diciembre del año 1981, el ayuntamiento de Molina acordó, en el pleno municipal, dedicar una calle de Molina al municipio de Quartell.

Muchas relaciones y contactos nacidos de este largo periodo de actuaciones de la banda de música de Quartell en Molina han patentizado ya la fidelidad de los músicos en su anual presencia en aquella urbe. Y, sobre todo, ahora que se encamina ya hacia la celebración del centenario de las actuaciones en Molina.

Pero, en la memoria ancestral, quedó grabada aquellas viajes, en la década de los años mil novecientos cuarenta y mil novecientos cincuenta, cuando la gente no disponía de vehículo propio, y llegado el mes de septiembre los músicos podían viajar, primero en el ferrocarril, (hasta Monreal del Campo) y luego en autobús, hacia Molina de Aragón. Era una mezcla de embajada musical, de vacaciones remuneradas, y una excursión hacia tierras lejanas que era vivida intensamente, porque entonces cesaban los trabajos de la agricultura, y los jóvenes agricultores, en su calidad de músicos de la banda, disponían de unas jornadas de asueto y diversión. Por eso, se esperaba con intensidad la llegada del autobús para iniciar el viaje festivo, y, a su regreso a Quartell, los familiares de los músicos acudían a recibirlos con gran expectación, por si recibían algún paquetito de golosinas de «frutas de Aragón».

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