XV Fira de l’Oli Primerenca de Montán amb influència dels frares Servitas

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Dissabte passat, dia 11 de juliol, va tindre lloc en la localitat de Montán, de la comarca Alt Millars, la XV Fira de l’Oli Primerenca de Montán. Una jornada dedicada al producte autòcton més emblemàtic: el AOVE Primerenca de Montán.

Durant la jornada es van realitzar: Tastos i degustacions, Concurs d’all i oli, Gelat de AOVE pel mestre gelader Ricardo Mesado, Paella popular, Showcooking, Música en directe del grup MARIACHI COR HUASTECO,… així com altres activitats infantils. En definitiva, una oportunitat única per a descobrir la riquesa gastronòmica de Montán

A continuació trobaran una xicoteta mostra de la jornada.

Los primeros vestigios encontrados en Montán, son una vasija en forma de ánfora con cenizas hallada en el Solano de Gausa. Al parecer tiene procedencia celtíbera, según el historiador Estrabón “Los más atrevidos celtíberos subían de la llanura hacia las sierras, siguiendo la corriente de los ríos en busca de productos naturales, como minerales, pieles, caza y frutas que cambiaban con los griegos por telas, objetos de cristal y vasijas”.

La influencia fenicia en Montán se evidencia con el yacimiento de Monte Calvario, que data del siglo VII y principios del siglo VI a.C, finales de la Edad del Hierro, periodo de transición de la Edad del Bronce a la cultura ibérica. Se especula que pudo haber sido una zona de distribución del comercio en el interior de Castellón en esa época.

También se ha encontrado un piedra sepulcral con inscripciones en latín. Esta zona ya era conocida por los cartagineses que remontaban el Idubeda (río Mijares) en busca de buenas maderas. Entre el 225 y 205 a. C cuando los romanos arrasaban el país, algunas familias se internaron en el bosque en busca de manantiales para vivir. A esta fecha se atribuye la fundación de Villanueva, Fuente la Reina, Montán, Pina y Campos que son de origen turboleta.

Entre los años 409 y 507 penetraron en la península los pueblos germánicos, que provocaron una emigración hacia los pueblos de la sierra y hacia Mont Alt.

También ocuparon estas tierras los árabes, donde construyeron castillos y atalayas, llamándose entonces Castell Mont Alt o Castellmontán.

A Castell Mont Alt pertenecía como pueblos anejos Monta-aneiscos (Montanejos en la actualidad) y la Alquería.

En 1238 Jaime I conquistó Valencia, siguiendo a ésta otras conquistas en el interior. Estos ejércitos los mandaban caballeros como Pedro Jiménez de Vallterra que tras finalizar la conquista solicitaron al rey parte de las tierras, naciendo así los señoríos que cambiarían la forma de administración de las tierras. Tras la expulsión de los moriscos, Jaime I repartió a Pedro Jiménez de Vallterra el castillo de Castellmontán con sus rentas, la Alquería y la Villanueva.

Tras el decreto de expulsión de los moriscos en 1609, se repobló el Señorío de Montan con 29 familias provenzales y 9 monjes servitas, todos ellos franceses, construyéndose entonces el convento.

El 1612 se constituyó la carta-puebla de Montán, quedándose Montanejos independiente.

Con la desamortización el antiguo convento pasó a ser cuartel carlista, resultando atacado en numerosas ocasiones por los partidarios borbónicos, conquistándola en 1840.

Ante las propuestas del pueblo, la iglesia del convento se mantuvo para culto, no siendo así las demás dependencias del convento que pasaron a ser viviendas particulares.

A finales del s. XIX y principios del s. XX fueron los años de esplendor de Montán. En 1860 había 1386 personas, y mucha actividad económica producida por fábricas de hilado y tejido, tres fábricas de anís, dos molinos y 35 cubos de vino.

Montán está enclavado en la comarca del Alto Mijares, situado a 650 m. sobre el nivel del mar. El agradable clima de montaña hace posible respirar aire fresco y sano, facilitando el descanso y la tranquilidad. No es de extrañar cuando de forma tranquila, vas recorriendo sus calles y plazas, oír el alegre susurro del agua repicar sobre la piedra mojada que adorna cualquiera de las muchas fuentes que hay en el casco urbano. Montán resulta especialmente atractivo por su entorno natural, dónde encontramos barrancos de vegetación frondosa con cascadas y pozas, así como fuentes y manantiales, algunos de aguas medicinales. Perderse por sus montañas es un disfrute asegurado, dónde podemos encontrar todo tipo de plantas aromáticas, culinarias y medicinales, siendo sus principales cosechas el almendro y el olivo cuya variedad Temprana de Montán es autóctona y es denominada como única variedad en España.

El origen del olivo en Montán no está claramente definido. Muy posiblemente fueron intercambios comerciales entre las viejas tribus iberas de Turboletas y Edetanos que habitaban el sur de la provincia de Teruel y Castellón con los comerciantes fenicios y griegos que arribaban a nuestras costas para vender sus productos. Aquellas, injertarían los viejos olivastros y acebuches con nuevos planteles traídos del oriente, dando un impulso a la plantación del olivo para su abastecimiento y consumo.

Los árabes, mejoraron el cultivo del olivo en nuestra comarca, dándole un mayor impulso y creando nuevas almazaras donde producir el aceite.

Debemos de destacar la gran importancia que tuvo la orden de frailes servitas, llegados a Montán en los albores del siglo XVII, en el cultivo del olivo.

Estos introdujeron nuevas técnicas traídas de Europa, para la molturación de la aceituna y elaboración del aceite, mejorando y aumentando su fabricación.

“En el año 1770 el Obispo Fr. Alonso Cano inculcó e impulsó en Castellmontán y demás pueblos de la diócesis de Segorbe la plantación de olivos, ofreciendo y dando a los trabajadores, tres reales por cada olivo que plantasen; siendo de esta época, gran parte de los olivares de los pueblos del Obispado.”

Según la tradición, cierto día que unos labradores se adentraron  en las artigas de Gausa, partida de la Solana Rosada, cerca del corral del Gayete, con el afán de hacer nuevos olivos, estimulados por la promesa del Obispo Cano, observaron con gran curiosidad  un olivastro de clase desconocida.

Les llamó poderosamente la atención el ancho de sus hojas, casi ovaladas, la suavidad de las mismas al tacto, el tamaño de la aceituna, mayor que las clases conocidas hasta el momento y especialmente por su temprana maduración, dado en las fechas en que se encontraban. Procedieron a plantar e injertar en los terrenos y olivos existentes, dando origen a una nueva variedad. Así fue paulatinamente aumentando la producción de dicha variedad hasta obtener uno de los mejores aceites conocidos. A este viejo olivo, que hoy en día todavía existe, se le nombra como el olivo de “Estasia” en la pág. 165 del libro de don Valeriano Herrero Herrero “La Villa de Montán”, sin que por el momento se conozcan los motivos de tal denominación.

No obstante existen divergencias sobre dicho nombre por parte de personas vinculadas con la propiedad de los terrenos donde se ubica el viejo olivastro y recogidas por la tradición oral de sus antepasados, denominando ésta, el olivo de “Astasia”, diferenciándolo fonéticamente por lo expuesto por Don Valeriano.

Pronto se extendió el cultivo por todo el término y los pueblos colindantes, conociéndose por “Oliveras de Montán” (un 80% en Montán, 18% en Montanejos y 2% en resto de pueblos limítrofes.)

Después de los análisis en laboratorios de la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación nos conceden la denominación “Temprana de Montán”, catalogada como uno de los mejores aceites que existen hoy en día en el mercado.

En el año 2007 se inauguró en Montán, en el polígono industrial, la nueva almazara, viniendo a sustituir la que hasta el momento existía junto a las escuelas. Esta nueva almazara, totalmente equipada con nuevas técnicas de prensado y tecnología punta, ofrecen un mayor servicio y una mejor calidad para la producción de este bien tan preciado que es el aceite de Montán.

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