RELATO DE TERESA GÓMEZ
«NUESTRAS VIDAS SON LOS RÍOS»
Yo soy… antigua y moderna,
como las aguas del mar.
Remontando el río de mi origen,
llego a aquel tiempo primero.
Sonrío al abuelo Miguel,
tan bondadoso y panzudo.
Lo veo guiando su carro,
gaseosas de Santo Domingo
a Covarrubias,
de Salas a Atapuerca.
Con un saltito giro
miro, muy seria,
al otro abuelo, al médico
Valentín, se llamaba
aquel que iba a las visitas
montado a caballo,
decía mi padre.
Tiempos antiguos…
También antigua aquella imagen
en la que reconozco a la niña
que pescaba cangrejos y que, ya
rápidamente, se desprende de los
pantalones cortos y se me presenta
de muchachita metida en su
uniforme gris con banda azul
y siguiendo a contracorriente,
ahí está, con unos años más,
luciendo a lo acampanado.
Lo moderno deviene en antiguo,
el ayer deviene en el hoy,
juventud dejada en la corriente
y ahora, por asociación de ideas,
me asalta aquel recuerdo entrañable,
aquellas preguntas infantiles, la
voz de Sheila:
-mamá, ¿hoy es mañana?
y sonrío…
«NUESTRAS VIDAS SON LOS RÍOS»











