Los expertos advierten de los peligros de la tortilla de patata poco cuajada: claves para consumirla sin riesgo

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La tortilla de patata es uno de los alimentos que más triunfa en nuestro país, sobre todo si al partirla el huevo ‘chorrea’. Sin embargo, cada vez son más los expertos que piden consumirla de manera diferente para evitar riesgos.

Cuáles son los síntomas de la salmonelosis, la infección que puedes contraer por comer tortilla poco cuajada

La tortilla de patata es un ‘must’ de la cocina española. A lo largo y ancho de nuestra geografía no faltan los bares y restaurantes en los que aparece este manjar entre los platos más consumidos de su carta. De hecho, hay incluso algunos bares cuya especialidad son las tortillas de patata y que son conocidos gracias a ellas.

El tipo de tortilla preferida por los consumidores varía mucho en función de cada uno. Los hay que la prefieren con cebolla, sin cebolla, con algún otro ingrediente añadido como el chorizo o la clásica de patata, cebolla y huevo. También hay multitud de gustos en lo que respecta al grado de cocción al que tiene que estar elaborada: poco cuajada o cuajada. Y es en estos últimos casos donde han intervenido los expertos.

La tortilla, ¿poco o muy cuajada?

El debate lleva muchos años encima de la mesa. ¿Cuál es la mejor tortilla, la cuajada o la que está poco hecha? Sobre esto, los expertos tienen la respuesta: la cuajada mucho mejor, sobre todo en verano. Y las razones son muy sencillas: las altas temperaturas que soportamos en los meses más calurosos del año hacen que el consumo de cierto tipo de alimentos crudos entrañen unos riesgos para nuestra salud, y este es el caso del huevo.

La Comunidad de Madrid informa en su página web que en verano y en épocas de mucho calor, se produce un mayor número de intoxicaciones por consumo de tortillas y esto sucede porque se utiliza huevo crudo para elaborarlas. El centro de la tortilla no se cuaja y una vez está hecha, se mantiene a temperatura ambiente varias horas antes de consumirla. Estas prácticas conlleva un mayor riesgo de aparición de la Salmonella, una bacteria que puede originar muchos problemas a quien la tenga.

Consejos para evitar la salmonelosis en la tortilla

Los expertos afirman que el estado y la calidad del huevo son clave para prevenirla:

  • Comprar los huevos con la cáscara intacta, guardarlos en la nevera y no lavarlos antes de meterlos en el refrigerador.
  • Cascar el huevo en un plato distinto al que se vaya a echar ya que la Salmonella puede estar presente en la cáscara.
  • No usar la propia cáscara del huevo para separar las claras de las yemas.
  • Cuajar bien el huevo en verano.
  • Si se prefiere hacer una tortilla que ‘chorree’ y no cuajarlo, se recomienda usar huevo pasteurizado.
  • Si se usa huevo crudo, no servirla a personas muy sensibles (mujeres embarazadas, personas mayores, niños muy pequeños o personas con problemas de inmunidad, personas sometidas a tratamiento contra el cáncer…).

Además, también dan claves sobre cómo actuar una vez ya esté hecha la tortilla:

  • Se debe consumir inmediatamente o guardarla en el frigorífico hasta el momento en que se consuma.
  • Tirarla si ya lleva dos o más días hecha.
  • Nunca servirla en el plato que se ha usado para darle la vuelta en la sartén, ya que se puede producir lo que llamamos «contaminación cruzada» al entrar en contacto con el huevo crudo del plato.

¿Cuáles son los síntomas de una salmonelosis?

  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Calambres abdominales.
  • Diarrea.
  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Dolor de cabeza.
  • Sangre en las heces.

Si se sospecha que se puede haber sufrido una intoxicación por Salmonella, hay que acudir inmediatamente al centro sanitario para que nos atiendan a la mayor brevedad posible. En caso de posible brote, contactar con las personas con las que se ha consumido el plato en cuestión para facilitar la investigación epidemiológica.

ondacero.es

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